
Un estudio detectó cortisol en el tiburón espinoso del Pacífico norte, una especie en la que se suponía que esa hormona no se producía. El hallazgo invita a revisar cómo se estudia la regulación de energía en estos animales, pero no permite extender la conclusión a todos los tiburones.
El trabajo analizó ejemplares de Squalus suckleyi. Los investigadores separaron los componentes de las muestras sanguíneas y confirmaron la presencia de cortisol mediante cromatografía y espectrometría de masas, técnicas que permiten distinguir sustancias similares.
Qué comprobaron y qué sigue abierto
Los ensayos incluyeron cambios de salinidad y tratamientos experimentales con antibióticos. También estudiaron tejido interrenal, vinculado con la producción hormonal. En otro experimento, los implantes de cortisol se asociaron con una reducción de la glucosa sanguínea.
Los resultados no establecen todavía todas las funciones naturales de la hormona ni confirman que las bacterias expliquen sus variaciones. Son datos de investigación básica en una especie, no una recomendación de tratamiento para animales o personas.
Infobae difundió el hallazgo el 27 de octubre. El estudio fue publicado en Proceedings of the Royal Society B el 14 de octubre de 2026; los autores también depositaron sus datos experimentales.
Fuentes
Infobae; referencia del estudio; resumen del estudio en PubMed; datos y descripción de métodos depositados por los autores. El repositorio corresponde al mismo equipo, no a una réplica independiente.
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