
Un ensayo con diez variedades de trigo de invierno encontró que cultivar las plantas con más dióxido de carbono en el aire puede modificar su calidad para elaborar pan. La respuesta no fue igual en todas las variedades, un dato que podría servir para orientar la selección de cultivos y el procesamiento de la harina.
Los investigadores compararon plantas cultivadas a campo con concentraciones medias de 450 y 546 partes por millón de CO₂. Según el centro de investigación de Jülich, el volumen del pan elaborado con el trigo del tratamiento elevado disminuyó en promedio un 4,1%.
El análisis también registró una reducción promedio del 18,7% en 21 proteínas de gluten estudiadas. Esa cifra no equivale a una medición de todo el gluten del grano. Tampoco permite afirmar que ese trigo sea apto para personas celíacas: el trabajo no incluyó pruebas inmunológicas.
Los resultados corresponden a un lugar y una temporada, con un anillo de enriquecimiento de CO₂ por tratamiento. Esas condiciones limitan cuánto puede generalizarse el hallazgo. No son una proyección directa de lo que ocurrirá con el trigo argentino ni una prueba de que todos los panes vayan a cambiar de la misma manera.
El artículo apareció anticipadamente en línea el 20 de septiembre de 2026 en Food Chemistry. Su asignación a un volumen fechado el 30 de noviembre no significa que la investigación todavía no se haya publicado. Jülich difundió los resultados el 15 de octubre e Infobae los retomó el 30 de octubre.
Fuentes: Infobae; Centro de Investigación de Jülich; Food Chemistry; registro bibliográfico del KIT.
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