
Las ballenas francas australes que crían en las costas de Australia no parecen estar atadas a una única bahía. Un estudio difundido por la Universidad de Tasmania y recogido por Infobae analizó censos aéreos de 1976 a 2023 y encontró que su distribución cambió durante la recuperación de la población.
Al comienzo, las pocas madres con crías aparecían dispersas entre ambientes adecuados. Con el aumento de ejemplares surgieron lugares de concentración; tres crecieron mucho más rápido que los demás. Los autores interpretan ese patrón como una señal de que la presencia de otras ballenas puede influir en la elección del sitio.
Una región, no necesariamente la misma bahía
El equipo del Instituto de Estudios Marinos y Antárticos y la División Antártica Australiana plantea una combinación: preferencia por determinados hábitats, fidelidad a regiones que podrían abarcar hasta 1.000 kilómetros de costa y atracción hacia zonas ocupadas por otras hembras con crías.
El trabajo fue publicado en PNAS. Es una interpretación de registros de distribución, no un experimento que permita atribuir todas las decisiones de una ballena a una sola causa. Las bahías costeras poco profundas siguen siendo importantes, pero el ambiente físico no explica por sí solo dónde se agrupan.
El alcance del hallazgo
La investigación se refiere a Australia: no demuestra un cambio equivalente en las costas argentinas. Su aporte es mostrar que la conservación debe considerar tanto las características de los lugares de cría como la manera en que los animales los utilizan cuando cambia la población.
Fuentes: Infobae, 28 de octubre; Universidad de Tasmania / IMAS; referencia del estudio en PNAS.
Foto de archivo: ballena franca austral y cría en Australia, 11 de octubre de 2007. Gregory “Slobirdr” Smith / Wikimedia Commons, CC BY-SA 2.0, sin modificaciones. Archivo original y licencia. No es una imagen tomada para esta investigación.
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