Seis vistas fotográficas del fragmento de cráneo de Invictibellatrix amberina, con referencias anatómicas y escala.Fotografías del holotipo NHMUK PV R6775 en seis vistas. Morrison et al. (2026), CC BY 4.0, vía Wikimedia Commons. Escala: 50 mm.
Seis vistas del fragmento de cráneo de Invictibellatrix amberina.
Fotografías del holotipo NHMUK PV R6775 en seis vistas. Escala: 50 mm. Morrison et al. (2026), Wikimedia Commons, CC BY 4.0. Imagen íntegra, reducida automáticamente por WordPress.

Un fragmento de cráneo que el Museo de Historia Natural de Londres incorporó en 1924 resultó pertenecer a una especie hasta ahora desconocida. El animal, llamado Invictibellatrix amberina, vivió hace unos 120 millones de años en lo que hoy es la isla de Wight, al sur de Inglaterra.

La identificación fue anunciada el 14 de octubre por University College London (UCL) y el museo, y retomada este lunes 26 por Infobae. No se trata de una excavación reciente: el avance surgió al volver a estudiar una pieza de una colección histórica.

Qué reveló el cráneo

El equipo realizó una tomografía y comparó sus rasgos con los de otros dinosaurios carnívoros. La combinación de características permitió proponer una nueva especie y ubicarla entre los megaraptoranos. Según las instituciones participantes, es el primer representante de ese grupo identificado en Europa.

Su longitud se estima en tres a cuatro metros a partir de sus parientes, de acuerdo con UCL. No se conserva un esqueleto completo que permita medir el cuerpo. Por la misma razón, las reconstrucciones sobre su aspecto y alimentación deben distinguirse de las partes efectivamente halladas.

Un grupo también conocido en Argentina

Los megaraptoranos incluyen a Maip, encontrado en la Patagonia argentina. El fósil británico aporta información sobre una etapa anterior de la historia del grupo y su distribución geográfica, pero no corresponde a un hallazgo argentino.

La investigación se publicó en Royal Society Open Science. UCL y el museo son participantes del mismo trabajo: sus comunicados aportan información de primera mano, no dos comprobaciones independientes. El caso muestra por qué revisar colecciones antiguas puede producir resultados nuevos sin encontrar otro hueso en el terreno.

Fuentes: UCL; Museo de Historia Natural de Londres; referencia del estudio; Infobae.

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