
No todas las cascabeles gastan su veneno de la misma manera. Un experimento con 48 ejemplares del Pacífico sur encontró diferencias individuales que se repetían entre ensayos, incluso al considerar el tamaño del animal. Es un resultado sobre conducta en laboratorio, no una forma de anticipar qué tan peligrosa será una mordedura.
Chelsea E. Martin y William K. Hayes, de la Universidad de Loma Linda, trabajaron con 35 serpientes adultas y 13 subadultas. Cada una participó en tres pruebas. Los investigadores registraron las respuestas defensivas y midieron tanto el volumen de veneno como las pulsaciones que lo expulsaban.
Lo que el ensayo permite afirmar
Los animales más grandes liberaron más veneno, pero el tamaño no explicó todas las diferencias. Los autores detectaron un componente individual persistente en esa descarga. El trabajo fue publicado en octubre de 2026 en Frontiers in Ethology y difundido por Infobae el 24 de octubre.
La palabra «personalidad», en este contexto, se refiere a diferencias de comportamiento relativamente estables. No significa que una serpiente tenga intenciones humanas ni que pueda clasificarse como segura por parecer tranquila.
Por qué todavía falta observarlas en otros contextos
El experimento se realizó con animales cautivos y físicamente contenidos. Esa situación artificial limita lo que se puede concluir sobre sus reacciones en libertad. Los investigadores señalan que hace falta comprobar si el patrón también aparece en otras condiciones.
El estudio no analizó pacientes ni midió la gravedad clínica de mordeduras humanas. Tampoco estudió las cascabeles de Jujuy: sus resultados corresponden a Crotalus oreganus helleri, la especie utilizada en el ensayo. Por eso, el hallazgo no debe interpretarse como una herramienta para acercarse a estos animales o predecir su respuesta.
Fuentes: investigación original de Martin y Hayes, Frontiers in Ethology; cobertura de Infobae.
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