Impacto de una partícula de pintura en una ventana del Challenger, misión STS-7, archivo NASA de 1983.Foto de archivo: daño en una ventana del Challenger tras un impacto de pintura durante STS-7 (1983). NASA, dominio público, vía Wikimedia Commons. No muestra la nave Otter.

La nave Otter, de Starfish Space, se prepara para examinar objetos que ya no funcionan en órbita terrestre. La misión SSPICY, respaldada por la NASA y lanzada el 1 de octubre de 2026 desde California, tiene previsto comenzar las inspecciones a principios de 2027.

El plan contempla acercarse a hasta cuatro objetos de origen estadounidense, entre satélites y cuerpos de cohetes. Los sensores permitirán estudiar su giro, orientación y superficie. El objetivo es probar maniobras autónomas con poca intervención desde tierra.

Inspeccionar no significa retirar

Otter no tocará ni se acoplará a los objetos durante esta misión. La experiencia busca desarrollar tecnologías que, en el futuro, puedan ayudar a reparar equipos o retirar residuos. Todavía no es una operación de limpieza del espacio.

La basura orbital importa también para la vida cotidiana: los satélites sostienen servicios como comunicaciones, navegación y pronósticos meteorológicos. Conocer mejor el estado de los equipos fuera de servicio puede ayudar a planificar operaciones más seguras.

Impacto en una ventana del Challenger durante STS-7, archivo NASA de 1983
Foto de archivo: daño en una ventana del Challenger tras un impacto de pintura durante STS-7 (1983). NASA, dominio público, vía Wikimedia Commons. No muestra la nave Otter.

Fuentes: NASA, detalles de SSPICY (8 de octubre); Infobae, cobertura del 28 de octubre. Origen y licencia de la fotografía.