El proyecto SPEARS de la NASA ensaya baterías de estado sólido para futuras operaciones lunares. Los pequeños prototipos funcionaron a −80 °C, aunque con menor rendimiento: no se trata de equipos ya desplegados en la Luna.

Resistir el frío no es lo mismo que funcionar
En pruebas de vacío térmico en Langley, las celdas operaron entre −60 °C y 80 °C y mantuvieron actividad a −80 °C. También soportaron ciclos entre 100 °C y −170 °C sin daños, según informó la agencia. Pero a −170 °C no funcionan: necesitan calentarse para volver a entregar energía.
El diseño sustituye el electrolito líquido por materiales sólidos cerámicos o poliméricos. La expectativa es reducir la necesidad de mantener las baterías calientes permanentemente, no eliminar todo calentador.
Un desarrollo todavía experimental
Entre los usos estudiados figuran herramientas, vehículos e instrumentos científicos. Ames trabaja en componentes para futuras pruebas espaciales. El comunicado no equivale a una certificación de uso lunar ni al lanzamiento de un producto comercial.
Infobae difundió el desarrollo el 22 de octubre; la fuente primaria es el informe de NASA del 14 de octubre. Los resultados aquí reseñados son los comunicados por la institución, no una verificación experimental independiente de Equis.
Fuentes: NASA: informe del proyecto SPEARS y fotografía original; cobertura de Infobae.
Imagen utilizada sin alteraciones de contenido para información periodística, con crédito NASA/Ryan Hill, conforme a las condiciones de uso de NASA. Su uso no implica respaldo de la agencia a este medio.
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