Cometa 67P fotografiado por Rosetta el 30 de agosto de 2015, archivo ESA
Cometa 67P fotografiado por Rosetta el 30 de agosto de 2015
Archivo de 2015. ESA – European Space Agency / Rosetta / NavCam, CC BY-SA 3.0 IGO. Sin modificaciones. No muestra un impacto ni el nuevo estudio.

Los cometas transportan moléculas que interesan a quienes investigan el origen de la vida. Pero llevarlas hasta la Tierra y dejarlas intactas, en cantidad suficiente para que participen en reacciones químicas, sería mucho más difícil de lo que parece. Un estudio liderado por la Universidad de Cambridge, publicado el 28 de octubre en Scientific Reports, puso a prueba esa posibilidad mediante simulaciones.

El equipo de Richard Anslow se concentró en el cianuro de hidrógeno, o HCN, una molécula presente en cometas y utilizada en hipótesis sobre la química anterior a la vida. Combinó modelos de impactos, del paso por la atmósfera y de la evolución de las órbitas cometarias.

No alcanza con llegar al planeta

Según los cálculos, la velocidad y el ángulo de llegada dificultan que esas moléculas sobrevivan al choque. Incluso cuando logran hacerlo, todavía deben quedar suficientemente concentradas y participar en procesos químicos antes de dispersarse. Esa combinación de condiciones resultó muy poco frecuente en los escenarios estudiados.

La investigación no observó el nacimiento de la vida ni demostró que ningún cometa aportara materia orgánica. Evalúa un mecanismo particular de suministro de HCN. Esta diferencia importa: que una ruta sea improbable no resuelve por sí sola cómo comenzó la vida en la Tierra.

Una pregunta que sigue abierta

La cobertura de Infobae recoge observaciones de especialistas consultados por Science Media Centre España: advierten que no debe confundirse el resultado sobre una molécula y una vía concreta con la exclusión de toda contribución cometaria. Entre las alternativas mencionadas por los autores figuran procesos químicos terrestres y procesos asociados a impactos de asteroides; este trabajo no confirma cuál fue decisivo.

La fotografía que acompaña la nota es de archivo: muestra al cometa 67P observado por Rosetta en 2015, no un impacto ni una imagen producida por el nuevo estudio.

Fuentes: Infobae/EFE, 28 de octubre; Universidad de Cambridge; estudio en Scientific Reports, DOI 10.1038/s41598-026-74214-y.

Foto: ESA – European Space Agency / Rosetta / NavCam. Cometa 67P, 30 de agosto de 2015. Archivo sin modificaciones. Fuente visual. CC BY-SA 3.0 IGO. Su uso no implica respaldo de la ESA a esta publicación.

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