Vista aérea de un río y vegetación en Rondônia, Brasil, fotografiada en agosto de 2020.Imagen de archivo: Rondônia, Brasil, 7 de agosto de 2020. Bruno Kelly / Amazônia Real, CC BY 2.0, vía Wikimedia Commons. Sin modificaciones.
Vista aérea de un río y vegetación en Rondônia, Brasil, en agosto de 2020.
Imagen de archivo: Rondônia, Brasil, 7 de agosto de 2020. Bruno Kelly / Amazônia Real, CC BY 2.0, vía Wikimedia Commons. Sin modificaciones. Ilustra un ambiente amazónico; no es el mapa del estudio ni una fotografía actual.

Un nuevo análisis mundial ubicó en alrededor del 13% de los territorios continentales las zonas donde coinciden una alta importancia para la fauna y fuertes presiones humanas. El trabajo, publicado en One Earth, propone usar esa información para decidir dónde concentrar esfuerzos de conservación y qué amenazas atender en cada lugar.

El equipo estudió datos de 33.604 especies de anfibios, aves, mamíferos y reptiles de la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Combinó sus áreas de distribución y riesgo de extinción con siete tipos de presión, entre ellos agricultura, tala, urbanización, caza, contaminación, especies invasoras y cambio climático.

No alcanza con mirar la pérdida de hábitat

Según el Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados (IIASA), casi una de cada cinco zonas prioritarias habría quedado fuera si se hubiera considerado únicamente la destrucción de hábitats. Además, las amenazas no afectan por igual a todos los grupos animales. En el estudio, el 61% de las zonas fue señalado por la situación de un solo grupo de vertebrados.

El mapa utiliza celdas de aproximadamente 50 por 50 kilómetros. Es una herramienta de planificación global, no un diagnóstico detallado de cada localidad: para tomar decisiones en un territorio hacen falta relevamientos y datos específicos.

El alcance también tiene un límite importante: por ahora abarca vertebrados terrestres, no toda la biodiversidad. Los autores plantean ampliar el método a plantas, hongos e invertebrados cuando exista información suficiente.

La investigación apareció en octubre y fue retomada por Infobae este 1 de noviembre. Sus resultados no significan que ese 13% ya esté protegido, sino que identifica áreas a las que convendría prestar especial atención.

Fuentes: Infobae; IIASA; estudio en One Earth; datos y resolución del mapa.

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