Pardela pichoneta volando sobre el mar en Islandia; fotografía de archivo de 2011.Pardela pichoneta en Islandia, 19/08/2011. Foto de archivo: Ómar Runólfsson / Wikimedia Commons, CC BY 2.0, sin modificaciones. Ilustra la especie, no un ejemplar del estudio.
Pardela pichoneta en Islandia; foto de archivo de 2011
Foto de archivo, Islandia (2011): Ómar Runólfsson, CC BY 2.0. No corresponde a un ejemplar identificado del estudio.

Volar largas distancias puede desajustar el reloj interno de algunas aves y alterar la dirección en la que regresan a su colonia. Un estudio encabezado por la Universidad de Oxford encontró ese patrón en pardelas pichonetas: al desplazarse rápidamente hacia el este, su orientación por el sol mostraba pequeños errores compatibles con un desfase horario.

La investigación, publicada en Science y difundida por Oxford el 30 de octubre, reunió veinte años de registros GPS de 1.045 aves y 3.688 viajes de alimentación. Las colonias estudiadas están frente a las costas occidentales del Reino Unido e Irlanda; algunas salidas las llevan a buscar alimento a unos mil kilómetros de distancia.

Por qué importa saber la hora

La posición del sol cambia durante el día. Para usarla como referencia de dirección, un animal necesita combinar lo que ve con su reloj biológico. Si llega rápidamente a un lugar donde amaneció antes, ambas referencias pueden dejar de coincidir. Los modelos del equipo encontraron que esa explicación encajaba con las desviaciones observadas.

No significa que las aves quedaran perdidas. Los errores alcanzaron aproximadamente 15 grados, y las pardelas podían reajustar su recorrido. En un ejemplo calculado por los investigadores, corregir continuamente un desvío medio de siete grados durante un regreso de mil kilómetros agregaría cerca de cinco kilómetros al trayecto.

El hallazgo describe un mecanismo de navegación, no demuestra que estas aves sufran todos los síntomas del jet lag humano. Sus posibles efectos sobre la salud o la supervivencia necesitan más investigación.

Fuentes: Infobae, Universidad de Oxford y Agencia SINC.

Foto de archivo: pardela pichoneta en Islandia, 19 de agosto de 2011. Ómar Runólfsson, vía Wikimedia Commons, CC BY 2.0. Sin modificaciones. Ilustra la especie, no un ejemplar identificado del estudio.

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