
Una araña saltarina australiana, Portia fimbriata, alterna dos etapas de sueño y recupera descanso después de una noche interrumpida. Un equipo encabezado por la Universidad de Bonn observó movimientos oculares y pequeñas contracciones musculares en una de esas fases, similares a los del sueño REM de los vertebrados.
El trabajo, difundido el 27 de octubre y publicado en PNAS, aporta pruebas de que la inmovilidad nocturna de estos arácnidos responde a un sueño regulado. La novedad fue recogida por Infobae el 31 de octubre.
Cómo distinguieron el sueño de una pausa
Los investigadores filmaron a las arañas durante varios días y noches, con cámaras infrarrojas para registrar el descanso. También midieron su respuesta a sonidos: cuando dormían, reaccionaban más lentamente. Tras interrumpirles el reposo, los animales compensaron parte del sueño perdido.
La combinación de esas pruebas permitió diferenciar dos fases y reunir señales de una necesidad biológica, en lugar de describir solamente animales quietos. El estudio abre una vía para comparar cómo evolucionó el sueño en grupos con sistemas nerviosos muy distintos.
No demuestra que las arañas sueñen
La expresión “similar al REM” describe semejanzas de comportamiento. El equipo no midió actividad cerebral, por lo que los movimientos de ojos y patas no permiten afirmar que las arañas tengan sueños como los humanos.
Ahora los investigadores buscan comparar especies y observaciones en libertad con las de laboratorio. También quieren estudiar la relación entre el descanso y las capacidades cognitivas, y el posible efecto de la iluminación artificial nocturna.
Fuentes: Infobae; Universidad de Bonn; Instituto Leibniz para el Análisis del Cambio en la Biodiversidad; estudio en PNAS.
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