Esquema conceptual de una biobatería con pilares de hidrogel y bacterias. Ensayo de laboratorio con solución que imita aguas residuales.Placa editorial propia. Esquema conceptual, no fotografía del prototipo.
Esquema conceptual de una biobatería experimental
Placa editorial propia de Equis San Pedro. Esquema conceptual, no fotografía del prototipo.

La forma del intestino delgado inspiró una biobatería experimental capaz de producir pequeñas cantidades de electricidad. Investigadores de la Universidad de Binghamton, en Estados Unidos, construyeron un soporte que imita sus vellosidades: pequeñas prolongaciones que multiplican la superficie de contacto.

El trabajo de Ruohan Zhang, Botian Wang y Seokheun Choi se publicó el 30 de septiembre en la revista Small. La universidad difundió los resultados el 15 de octubre e Infobae retomó la investigación el 3 de noviembre.

Qué se ensayó en el laboratorio

Los científicos incorporaron esporas de Bacillus subtilis a pilares flexibles de hidrogel conductor. Cuando reciben nutrientes, las esporas germinan y las bacterias pueden aportar electrones al dispositivo. El material les ofrece un entorno húmedo y, al mismo tiempo, permite recoger la corriente generada.

La geometría marcó una diferencia: la densidad de potencia por volumen fue 8,3 veces la de una estructura plana equivalente. La comparación corresponde a dispositivos de igual volumen ensayados en el laboratorio; no mide el rendimiento frente a una batería comercial.

El equipo también colocó parches adaptables en una tubería simulada. Utilizó un líquido preparado para imitar aguas residuales, no efluentes de una red cloacal real. Por eso, todavía falta comprobar cómo respondería el sistema a las condiciones variables de esas instalaciones.

Según informó Binghamton, con un suministro constante de nutrientes el dispositivo sostuvo alrededor de 0,75 voltios durante al menos 14 horas. Ese resultado apunta a aplicaciones pequeñas, como sensores, y depende de las condiciones del ensayo.

Qué falta desarrollar

Los próximos desafíos incluyen desarrollar una fabricación escalable y estudiar cómo mantener activas las bacterias durante más tiempo. La propuesta sigue en etapa de investigación: no se anunció un producto comercial ni una solución para abastecer hogares. Su interés está en explorar fuentes de energía de bajo consumo que aprovechen la actividad de microorganismos.

Fuentes

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