La primera señal no parecía extraordinaria, pero lo que vino después sí: el estallido de rayos gamma GRB 260310A produjo un resplandor muy intenso en luz visible, rayos X y radio. Un equipo internacional propone que la diferencia puede depender del ángulo desde el que lo observamos.

Infobae difundió este 29 de octubre una cobertura de EFE sobre la investigación. El fenómeno no ocurrió hoy: Fermi, el telescopio espacial de la NASA, lo detectó el 10 de marzo de 2026. La circular inicial de la misión dejó registrado el aviso a las 04:57 UTC.
La señal siguió cambiando
El trabajo encabezado por Yu-Han Yang describe un brillo óptico que creció lentamente y alcanzó su máximo unas horas después del destello inicial. También registra una intensificación posterior en rayos X, seguida durante unos 68 días.
Los autores interpretan que el chorro de materia pudo verse fuera de su eje: la Tierra no habría quedado alineada con la región de emisión más intensa. Es una explicación basada en modelos y observaciones, no una imagen directa que confirme toda la estructura del chorro.
Por qué no alcanza una sola observación
La campaña combinó instrumentos que registran distintas partes del espectro, entre ellos Chandra, XMM-Newton, Einstein Probe, el Large Binocular Telescope y el radiotelescopio VLA. La red robótica BOOTES participó en el seguimiento óptico.
El contraste entre el destello y su evolución posterior muestra por qué los astrónomos continúan observando estos fenómenos después de la alerta inicial. La versión del estudio disponible en arXiv fue revisada el 19 de septiembre; allí figura como aceptada para publicación en The Astrophysical Journal Letters.
Fuentes: Infobae / EFE, estudio de Yang y colaboradores y circular de Fermi en NASA GCN.
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