Mapa de Klipdrift y fotografías de la capa de ocre y sus sedimentos durante la excavación.Figura 1 del estudio de Haghighi y colaboradores (2026). Imágenes a–d: Magnus M. Haaland y Ole F. Unhammer. Publicada bajo CC BY 4.0; sin modificaciones.

Un equipo internacional identificó proteínas de antílope en sedimentos ricos en ocre de unos 60.000 años, recuperados en Klipdrift Shelter, Sudáfrica. El hallazgo aporta una nueva pista sobre los materiales que utilizaban las poblaciones humanas de la Edad de Piedra, aunque todavía no permite saber con certeza para qué preparaban esa mezcla.

El análisis encontró colágeno de tipo I compatible con el eland común, una especie de antílope africano, en dos muestras. La investigación fue publicada el 21 de octubre de 2026 en Proceedings of the Royal Society B y difundida este 7 de noviembre por Infobae.

Qué analizaron los investigadores

Las muestras proceden de una superficie con abundante ocre en un refugio rocoso de la reserva natural De Hoop, a unos 150 kilómetros de Ciudad del Cabo. El ocre es un pigmento mineral empleado por distintas poblaciones antiguas. En este sitio, la capa pudo superar un metro de largo y unos 40 centímetros de ancho, según las fotografías y notas de excavación.

Para estudiar residuos que no se distinguen a simple vista, el equipo utilizó paleoproteómica: técnicas que permiten recuperar fragmentos de proteínas antiguas y compararlos con referencias conocidas. La Universidad de Kyushu destacó que este enfoque ofrece información sobre restos orgánicos incluso en condiciones donde el ADN se conserva mal.

Mapa de Klipdrift y fotografías de la capa de ocre y sus sedimentos
Figura 1 de Haghighi y colaboradores (2026). Imágenes a–d: Magnus M. Haaland y Ole F. Unhammer. CC BY 4.0, sin modificaciones.

Lo que se sabe y lo que sigue abierto

Los resultados son compatibles con una mezcla deliberada de materiales animales y ocre. Entre las posibles explicaciones también se considera el tratamiento de pieles. Son hipótesis de uso, no una función demostrada.

Los autores advierten que un solo caso de proteínas de eland asociadas a ocre no alcanza para atribuirle un significado ritual a ese animal en aquella época. Harán falta más muestras y estudios de otros yacimientos. El avance concreto es haber identificado un componente animal que amplía lo que puede conocerse sobre esas prácticas antiguas.

Fuentes: estudio científico completo; Universidad de Kyushu; cobertura de Infobae del 7 de noviembre.

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