La NASA informó que ensayó en California una tecnología capaz de analizar el terreno y cambiar el punto de aterrizaje si encuentra una zona insegura. La demostración de SPLICE se realizó con un dron: es un paso de desarrollo para futuras misiones a la Luna y Marte, no un aterrizaje realizado en esos destinos.

Qué se puso a prueba
El vuelo principal ocurrió el 27 de agosto en Rogers Dry Lake, cerca del centro Armstrong de la agencia estadounidense. Un Alta-X transportó el equipo de guiado, navegación y control y ejecutó maniobras que simulaban un descenso lunar. La NASA publicó los resultados el 4 de noviembre e Infobae los difundió el día 6.
El sistema construye mapas de elevación y evalúa posibles lugares de llegada. Si el área prevista no reúne las condiciones necesarias, puede dirigir el vehículo hacia otra. Antes de esta demostración, los equipos de Johnson y Armstrong comprobaron comunicaciones, transmisión de datos y comandos durante vuelos de junio y julio.
Cómo reconoce los obstáculos
La documentación técnica de SPLICE describe sensores láser para medir altura y velocidad, un instrumento que reconstruye la superficie en tres dimensiones y una computadora que procesa esa información. El análisis permite reconocer riesgos como rocas grandes o pendientes y seleccionar una alternativa para el descenso.
Otro componente compara imágenes tomadas por una cámara con mapas orbitales previamente cargados. La combinación busca ubicar con precisión a la nave y acercarla a áreas de interés científico que pueden ser difíciles de alcanzar.
El resultado corresponde a ensayos tecnológicos en la Tierra. Su utilidad para misiones futuras no equivale a una garantía de seguridad ni confirma una fecha de incorporación a una nave determinada.
Fuentes: NASA, comunicado del 4 de noviembre; documentación del proyecto SPLICE; cobertura de Infobae.
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